El alcance de comprar “barato”

Knowcoster. Cuando consumes votas

Knowcoster

Artículo publicado en Ideas Clave Magazine

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Entramos en un par de tiendas con la intención de adquirir un afilador de cuchillos. En la primera, el artículo cuesta 2€, en la segunda, 6€. A primera vista es más barata la primera opción, no nos paramos a pensar por qué es 4€ más económica. Groso modo, porque el primer objeto está hecho en un país que no sabe nada de derechos, probablemente por un niño que trabaja en condiciones infrahumanas y con materiales de escasa calidad.

Más allá, o mejor dicho, más acá, en nuestro territorio, quien fabrica esos afiladores, ha tenido que sustituir a parte su plantilla por máquinas, ha tenido que engordar la lista del paro con los que eran sus empleados, a los que siguen contratados, si es que alguno queda, les ha rebajado el sueldo notablemente, cuando la situación sea insostenible, cerrará la fábrica. Los involucrados tendrán menos poder adquisitivo y cederán ante la tentación de comprar barato, demasiado barato, pero solo en apariencia. Nace así la sociedad en la que vivimos, la sociedad low cost.

Un nuevo movimiento, promovido por el español Miguel Conde Lobato, nos recuerda el altísimo poder que tenemos como consumidores, “es nuestra arma más poderosa, debemos saber utilizarla”. Nos han convencido de que nuestro poder es el voto pero la decisión de consumo es igual de potente e incluso más, porque no es cada cuatro años sino diariamente. Conde Lobato lo tiene claro, cuando consumes votas por el tipo de sociedad, de mundo, en el que quieres vivir. No se trata de dejar de consumir, sino de consumir sabiendo el auténtico precio que pagamos por ello; hablamos de los knowcosters.

La cabeza visible de esta filosofía de vida subraya que para poder seguir esta nueva pauta de consumo sería necesario conocer el Triple Marcaje del precio, el cual, además del Precio de Venta al Público, incluiría el Coste Planeta y el Coste de Estado de Bienestar.

La sociedad low cost “surge porque tenemos las mismas necesidades pero menos dinero”. Lo que, en apariencia, es la solución ideal, es en realidad nuestro principal problema, porque para vender más barato hay que producir más barato; ahí se inicia la caída de nuestro sistema, como una cadena de fichas de dominó, y nosotros, conscientes o no, contribuimos directamente a su declive.

El término low cost ha inundado nuestras vidas y nosotros nos lo hemos creído. Ahora que el Estado de Bienestar se desmorona es hora de consumir interesándonos por el auténtico coste del producto ¿Cuál es el origen de esas naranjas insípidas? ¿Dónde se ha fabricado ese sacacorchos previsiblemente de un uso? ¿Por qué no hay un empleado en toda la gasolinera? ¿Por qué me atiende un contestador cuando lo que necesito es hablar con una persona?

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Periodista freelance. Redacción de contenidos, redacción orientada SEO, traducción inglés y francés y gestión de redes sociales.

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