WhatsApp: El invento del demonio (¿?)

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No hace mucho un compañero describía la pelea desmesurada que había tenido por WhatsApp sin aparente motivo y que tras un buen rato de intercambio de mensajitos había puesto en riesgo una amistad. Al acabar, lo llamó el invento del demonio. ¿Te suena?

La tontuna de los iconos

Hemos sustituido la comunicación oral vía telefónica por un interminable flujo de textos que intentan conseguir el entendimiento por medio de iconos con sonrisas, torrentes de lágrimas,  pulgares hacia arriba o jarras de cerveza. El corazón rojo se reserva para las personas más especiales. Desde luego, con qué poco hemos pasado a conformarnos.

El icono del besito con o sin corazón, también es relevante. Si quieres mandarle un beso a alguien pero que no se crea segundas intenciones, hay que mandar la carita redondita y amarilla que tira el beso pero sin el corazón. Francamente, pienso que mandar éste último es de gilipollas pues tan escaso es lo que se logra comunicar por WhatsApp. A estos códigos tan absurdos hemos reducido nuestras antiguas conversaciones, en las que solo con el tono de la voz, quedaba todo muy claro.

La Madre Naturaleza nos ha dotado de grandes herramientas de comunicación; sutiles como hacia dónde dirigimos nuestros ojos mientras charlamos y no tanto como el tono de voz, véase pegar un grito, o dar una hostia.

A pesar de contar con tan completas e inequívocas herramientas incorporadas, hemos aceptado reducirnos, amoldarnos y malentendernos con WhatsApp, el invento del demonio.

Algunos dirán que ahorra mucho dinero, que es muy rápido y cómodo y que muchas veces no hace falta llamar y todo queda dicho con un simple pulgar hacia arriba del que incluso se puede elegir variedad de tono de piel. Es cierto. Soy fan de mandar ese icono y no teclear nada más pero intentar mantener conversaciones por medio de WhatsApp, es un error y, por desgracia, es lo que mucha gente hace.

WhatsApp: ¿Un detector de locura?

Confieso que cuando alguien me manda un cartapacio por WhatsApp, paso de leérmelo o tengo que hacerlo varias veces para entender lo que se me quiere decir. Y es que la ausencia de comas, tildes, puntos seguidos y signos de interrogación o exclamación, me fuerzan a aportar muchos matices que quizá no correspondan a la intención del emisor. Ya la tenemos montada.

He sido testigo de chateos que en un principio eran inofensivos y terminaron en guerras mundiales, sobre todo entre parejas. ¿Es una manera de medir el nivel de locura de una persona el mantener conversaciones por WhatsApp y ver si salta la chispa? No, creo que no porque la locura se agazapa de lujo cuando quiere, pero no me cabe la menor duda de que la aplicación se presta a estas cosas.

¡Cinturones de castidad para todos!

No solo WhatsApp sino los Smartphones en general, son perfectos para ejercer control sobre alguien. Desde ver la ropa que lleva y con quién está, su geolocalización,  última hora de conexión y saber si ha leído el mensaje gracias al double check, son algunas de las miguitas que muchas personas se ven obligadas a dejar tras de sí bajo la mirada de una celosa pareja.

Por otro lado, WhatsApp nos ayuda a presumir de la maravillosa vida que tenemos sea verdad o no. La foto de perfil, la publicación de estados y las frases célebres que podemos estampar, son un espejo que nos proyecta con el que podemos hacer pensar que llevamos una vida de p*** madre.

Celebrar tu cumple en WhatsApp

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Expongo un claro ejemplo aunque sé que no hace falta y que ya has entendido lo que quiero decir. Pasé con una amiga el día de su cumpleaños desde por la mañana. Ni una sola vez le sonó el teléfono, ni una sola conversación típica de cumpleaños escuché de su boca. Imagino que WhatsApp le llegarían unos cuantos con los iconos correspondientes a regalos (que no se le harán), tartas con velas (que no soplará), botellas de sidra (que no beberá), caras con besos y corazones (que no recibirá) y manos aplaudiendo (que no escuchará). ¡Fantástico! Su cumpleaños no importa pero todos fingen una celebración en WhatsApp. Yo pensé que sus amigas se habían quedado con la seta muy a gusto.

Como colofón y para flipar por todo lo alto, a día siguiente me encuentro en Facebook con el mensaje de mi amiga agradeciendo todas las muestras de cariño y el ánimo que le habían dado, lo feliz que se sentía de estar rodeada de gente tan especial y que la quería tanto.

Me salí de Facebook inmediatamente y no quise mirar ni los likes.

14 comentarios de “WhatsApp: El invento del demonio (¿?)

    • Lydia González
      Lydia González dice:

      Gracias, Guille! Y que nuestra amistad sea siempre real y no virtual! Muchas gracias por comentar! Besicos!

    • Lydia González
      Lydia González dice:

      Gracias, Marta! Nuestras cenas de Comercio son mucho más que un icono de pizza ;-))) Muchas gracias por comentar!

  1. Chus González dice:

    Espero que nosotras sigamos teniendo esas charlas tan gratas y sigamos riéndonos de todo y de todos (juntas, eso si) nada virtual. Aunque escribir aquí esto sin llamarte me parece lo mismo! Voy a llamarte! Contéstame!!! Jajaja

    • Lydia González
      Lydia González dice:

      Sí, por supuesto!! Nosotras como mínimo una buena conversación de vez en cuando; y en nuestros cumples, nada de iconos sin llamada y felicitación!!Muchas gracias por comentar! bss

  2. Eloy Muñoz dice:

    Hola Freelance!

    Pues yo creo que no es tan dramático como lo cuentas. Evidentemente hay merluzos que hacen un uso desmesurado de WhatsApp (lo que decías de parrafadas interminables sin signo de puntuación alguno), abusando de su «ayuda» y tratando que WhatsApp, Facebook y Twitter sean todo lo que necesitamos para comunicarnos.

    Y creo firmemente que esos besos, regalos, aplausos que uno no recibe, tienen sentido si el que los manda de verdad los siente, pero no puede darlos en persona. Otra cosa es que tu vecino que lo ves todos los días, te los mande.

    Te pondría más cosas, pero no quiero que pases de leerlo…

    Adiós! (Y si no te ofende, un besico digital)

    • Lydia González
      Lydia González dice:

      Bueno, yo creo que queda clara la intención del post; lo que comento del cumpleaños es una situación que todos conocemos… Y claro que recibo tu beso digital con alegría. El tiempo que has dedicado a leerme y contestarme, me confirma que es totalmente real 🙂 Muchas gracias por comentar!

  3. Antonio dice:

    Me he reído mucho con el post, lo mas triste de WhatsApp es ver parejas o grupos de gente sentados alrededor de una mesa y que nadie hable, que todo el mundo este pendiente de los que no estan presentes pasando de los que tienen delante.. o peor todavía, quedar con alguien con el que estas todo el dia hablando por WhatsApp y cuando te ves.. el sigue hablando por el invento del demonio.

    • Lydia González
      Lydia González dice:

      Hay que recordar que el SMS lo invetó Nokia (o Ericcson) para facilitar a los nórdicos expresarse puesto que no eran capaces de hacerlo cara a cara. Un lástima que muchos mediterráneos hayan importado esa costumbre ya instaurada a través del WhatsApp cuando nosotros no teníamos ningún problema en hablar y mucho menos en llamarnos. Muchas gracias por tu comentario! Tú y yo no tenemos este problema 😉

  4. Anabel dice:

    Totalmente cierto. Es triste pero a veces pasa.
    Nosotras por lo menos tenemos conversaciones y temas interesantes de los que hablar, además de comercio y bebercio.

    • Lydia González
      Lydia González dice:

      Desde luego a nosotras nuestro comercio y bebercio no nos lo cambian por unos cutres iconos de jarras de cerveza! Nuncaaaa! Muchas gracias por comentar! 😉

    • Lydia González
      Lydia González dice:

      Mucha gente es reticente a aceptar la pérdida que hemos sufrido en nuestras relaciones pero qué menos que invitar a la reflexión ¡En eso estamos! Muchas gracias por comentar! 🙂

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